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lunes, 8 de enero de 2018

Mujeres científicas, una deuda pendiente


Artículo publicado originalmente por Brenda Valderrama en la columna "Reivindicando a Plutón" del Sol de Cuernavaca el 8 de enero de 2017.

Entre las muchas evaluaciones que se le hace a nuestro país por ser miembro de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE)  se encuentra la prueba PISA la cual se aplica a estudiantes de 15 años y nos indica el potencial de nuestros jóvenes para tener éxito en una sociedad altamente tecnificada. Esto se hace comparando el desempeño en ciencias, matemáticas y lectura de los estudiantes mexicanos con los de otros países miembros de la organización. Los estudiantes de más alto desempeño en ciencias pueden utilizar ideas y conceptos científicos abstractos para explicar fenómenos y eventos complejos y poco comunes. En matemáticas, pueden ser capaces de tener un pensamiento y razonamiento matemático avanzado. En lectura, estos estudiantes pueden extraer la información que necesitan localizar y organizar de segmentos integrados dentro de un texto o una gráfica.

A nivel global los resultados de la prueba PISA revelan profundas diferencias de género en lectura, a favor de las mujeres encuestadas, con una reducción en la diferencia cuando se trata de lectura digital. En el caso de los hombres el bajo desempeño está fuertemente asociado a situaciones de desventaja socioeconómica pero en el caso de las mujeres, inclusive las de mejor desempeño general, existe una tendencia a fallar ante el reto de pensar como científicas, por ejemplo cuando se les solicita formular una situación matemáticamente o interpretar un fenómeno de forma científica.

En general los estudiantes encuestados reportan encontrar disfrute y estar interesados en aprender ciencia y aunque a nivel mundial esto es más frecuente en hombres que en mujeres, para los mexicanos no solo no existe diferencia entre géneros en cuanto a su interés vocacional por la ciencia sino que tampoco hay diferencia en cuanto a su apreciación de la utilidad del conocimiento científico y tecnológico para sus planes futuros, alcanzando el valor más alto entre todos los países de la OCDE.

Desafortunadamente esta motivación no está asociada al desempeño, que es significativamente bajo en ciencias y matemáticas,  por lo que les va a ser más difícil que alcancen su objetivo. Aún así, casi la mitad de los encuestados (41%) indicó que le gustaría desarrollarse en una ocupación que requiere un profundo entrenamiento científico, el valor más alto entre todos los países de la OCDE. Esta expectativa aumentó 9 puntos porcentuales entre 2006 y 2011 en parte debido al aumento de 12 a 19% de jóvenes interesados en carreras médicas.

La mayoría de quienes se interesan en carreras científicas y tecnológicas son hombres. Separando las carreras médicas de las de ciencias e ingeniería, los datos indican un sesgo importante pues solamente 9% de las mujeres indica su interés en ciencia e ingeniería contra 26% por áreas médicas mientras que en el caso de los hombres es 28% contra 13% en estas mismas áreas. Desafortunadamente no existe información estadística a nivel nacional sobre la matrícula a nivel licenciatura (ni a nivel posgrado) en áreas científicas y tecnológicas por lo que el único dato para contrastar consiste en la información de egreso donde una mujer tiene solamente el 18% de probabilidades de graduarse contra 37% si es hombre.

En el caso de nuestro país, aquellas jóvenes que deciden incorporarse al sistema científico tienen muchos retos por superar, en particular su evolución dentro de los exigentes mecanismos de evaluación de desempeño conocidos como sistemas de investigadores, instituciones que solamente existen en México. Estos sistemas utilizan diferentes indicadores para evaluar el a los investigadores entre los que se encuentran la publicación de libros y artículos científicos, la formación de estudiantes especializados, la colaboración en programas docentes y en actividades de divulgación de la ciencia, la participación en conferencias y congresos nacionales e internacionales. Para los morelenses existe el Sistema Estatal de Investigadores así como también el Sistema Nacional de Investigadores y entre los dos se integra a mil 476 de los cerca de 2 mil profesionales de la ciencia de nuestro estado.

Aunque de manera global la población de investigadores morelenses está cercana a la paridad de género (58% hombres y 42% mujeres) al desagregar los datos del padrón 2016 en siete categorías se aprecian algunas anomalías. El orden en el gráfico corresponde primero al Sistema Estatal como el que menos requerimientos exige seguido de la Candidatura al Sistema Nacional y después sus tres niveles, concluyendo con la  membrecía de la Academia de Ciencias de Morelos, un organismo civile que reúne a los más reconocidos exponentes de la actividad científica estatal. En el gráfico es evidente que la participación de las mujeres disminuye de manera sistemática conforme se incrementa el nivel de exigencia, comenzando con una paridad de una mujer por cada hombre y terminando con una de una mujer por cada cuatro hombres. 




A  partir de toda esta información podemos sugerir la existencia de, al menos, cinco momentos en los que se generan cuellos de botella para la incorporación y desarrollo de las mujeres en actividades científicas y tecnológicas. El primero es a nivel de educación básica y media superior donde hay que capacitar a los profesores para dar seguimiento más cercano a las niñas que demuestren interés y aptitudes para ciencias y matemáticas fortaleciendo su vocación. Posteriormente la necesidad de un impulso decidido a la incorporación de más mujeres a carreras científicas e ingenierías diferentes de medicina. Aquí es sumamente pertinente la observación de la OCDE sobre que los padres tienen a tener una mayor expectativa de los hijos hombres para desempeñarse en carreras científicas o ingenierías, aunque a los 15 años su desempeño en matemáticas sea el mismo que el de las mujeres.  El tercero es la necesidad de dar tutorías personalizadas a mujeres dentro de carreras científicas e ingenierías para incrementar su probabilidad de graduación. El cuarto es la necesidad de incorporar más y mejores políticas institucionales que permitan que las mujeres que se dedican de manera profesional a la ciencia puedan seguir evolucionando dentro del sistema sin perjuicio de su desarrollo personal y familiar.  El quinto y último, es incrementar a dos a uno el número de mujeres sobre hombres en las comisiones de evaluación de los sistemas de investigadores y en la Academia de Ciencias de Morelos para evitar un sesgo adicional.


A pesar de que estas acciones tendrían más impacto de implantarse a nivel institucional no hay que descartar la importancia de pequeñas acciones individuales como por ejemplo la mentoría dentro del programa de entrenamiento para olimpiadas científicas que lleva a cabo el Gobierno Estatal junto con  la Academia de Ciencias de Morelos o el programa Adopta un Talento de la Academia Mexicana de Ciencia. Sería un excelente propósito para este 2018.

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lunes, 18 de diciembre de 2017

Para cerrar bien el año


Artículo publicado originalmente por Brenda Valderrama en la columna "Reivindicando a Plutón" del Sol de Cuernavaca el 18 de diciembre de 2017.

Uno de los grandes inconvenientes para un país que no desarrolla una política de desarrollo industrial integral es la necesidad de importar insumos estratégicos. Ya sea que se trate de alimentos, de combustibles o de electrónicos, la dependencia del exterior limita de manera inevitable el despegue de una economía. Desafortunadamente esa es la situación de nuestro país.

En el caso de la investigación científica la condición es todavía peor porque no solamente carecemos en México de incentivos para desarrollar una industria que provea de insumos y equipos nacionales a los más de 50 mil investigadores mexicanos sino que las importaciones, a diferencia de otros sectores, no se realizan por volumen sino de manera pulverizada. Por ejemplo, hace unas pocas semanas tuve necesidad de internar al país unas muestras donadas para un proyecto de investigación. El trámite de importación lo realizó el despacho contratado por la universidad para tal fin y aún cuando las muestras carecían de valor comercial, se generó una factura entre honorarios del despacho y aranceles de casi diez mil pesos. En un escenario de escasos recursos la carga impositiva de 30% (o más en algunos casos) de costos de importación genera una barrera inaceptable para los investigadores. En este sentido y de manera extraordinaria, quisiera hoy comentar dos iniciativas muy importantes que se están llevando a cabo en estos momentos y que pudieran aliviar esta grave situación.

Por un lado se presentó al pleno del Senado de la República una propuesta de modificación al artículo 29 de la Ley de Ciencia y Tecnología al cual se adicionan dos párrafos que conminan  a las administraciones federal y estatales a hacer las adecuaciones pertinentes para simplificar los trámites que emitan en el desarrollo de proyectos científicos, tecnológicos y de innovación a fin de favorecerlos y estimularlos. Este mandato incluye, de manera importante pero no exclusivamente, al Sistema de Administración Tributaria (SAT) el cual deberá de adecuar sus ordenamientos en este sentido. 

Los beneficiarios de esta iniciativa serán los centros e institutos de investigación, públicos o privados, siempre y cuando estén incorporados al Registro Nacional de Instituciones y Empresas Científicas y Tecnológicas (RENIECyT) del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología. Esta iniciativa data de 2015 cuando fue presentada por el entonces presidente de la Comisión de Ciencia y Tecnología, el ahora Gobernador de Zacatecas Alejandro Tello Cristerna, y fue finalmente aprobada por unanimidad en el Senado la semana pasada.

Por otro lado, desde mediados del año pasado se instaló a iniciativa conjunta de ProMéxico, de la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (COFEPRIS) y de la Asociación de Industrias de Investigación Farmacéutica (AMIIF) una mesa de trabajo de alto nivel con la finalidad de acelerar la industria de la investigación clínica en nuestro país. En esta mesa se encuentran las principales empresas farmacéuticas tanto nacionales como extranjeras, los principales centros hospitalarios de investigación clínica, entidades del gobierno federal y la Secretaría de Innovación, Ciencia y Tecnología de Morelos como único representante de un gobierno estatal. El objetivo de esta mesa es impulsar el desarrollo de las pruebas clínicas en nuestro país como un instrumento de atracción de divisas al mismo tiempo de acelerar la industria farmacéutica nacional.

Entre los miembros, la presencia del SAT en esta mesa es de vital importancia porque, una vez más, se identificó que las cargas impositivas así como la complejidad de los trámites de internación de insumos, de no resolverse de manera simultánea, podrían poner en riesgo esta iniciativa. Los trabajos de la mesa se han desarrollado de manera ágil y se espera que en los próximos meses comiencen a verse los resultados de las gestiones. 


No hay duda que la suma de estas iniciativas, inéditas en nuestro país, impactarán de manera positiva el desarrollo de la investigación en sus tres modalidades: básica, aplicada y clínica. Para Morelos es una excelente noticia pues prácticamente el total de los dos mil investigadores y nuestras 150 empresas de base tecnológica podrán acogerse de manera inmediata, mejorando la competitividad de sus proyectos al reducir de manera significativa los costos de internación de productos. Un regalo de Navidad de nuestro país a sus investigadores.


Información adicional:

Texto completo de la iniciativa de modificación al artículo 29 de la Ley de Ciencia y Tecnología


Dictamen de las Comisiones de Ciencia y Tecnología y de Estudios Legislativos del Senado respecto a la modificación del art. 29 de la Ley de Ciencia y Tecnología. Entrará en vigor 60 días después de su publicación en el periódico oficial.

http://www.senado.gob.mx/sgsp/gaceta/63/3/2017-12-14-1/assets/documentos/Dict_CyTecno_29_Ley_CyT.pdf


martes, 12 de diciembre de 2017

Presupuesto nacional para CTI 2018 ¿Qué tan buenas son las noticias?




Artículos publicados originalmente por Brenda Valderrama en la columna "Reivindicando a Plutón" del Sol de Cuernavaca los día 4 y 11 de diciembre de 2017.

La estrategia de una administración federal para promover al país se plasma en el Plan Nacional de Desarrollo. Para el periodo 2012-2018 el tema de inversión en Ciencia, Tecnología e Innovación (CTI) se enmarca dentro de la meta México con Educación de Calidad donde uno de los diagnósticos indica que es indispensable aprovechar nuestra capacidad intelectual para el desarrollo de CTI mediante el impulso al posgrado, la investigación científica y la creación de empresas de base tecnológica. No podríamos estar más de acuerdo con esta expresión. México (y Morelos) tiene talento que se beneficiaría de la apertura de nuevos y mejores cauces.

Esta expresión de buena voluntad requiere de planeación y programación. Para eso se elabora el PECITI (Programa Especial de Ciencia, Tecnología e Innovación 2014-2018) donde se expresa en qué y cómo se ejercerá el presupuesto con la intención de cumplir la meta nacional teniendo como meta específica hacer del desarrollo científico, tecnológico y la innovación pilares para el progreso económico y social sostenible. El PECITI 2014-2018 se basa en el despliegue de cinco estrategias de manera simultánea: Incrementar la inversión nacional en CTI hasta alcanzar el 1% del PIB; Contribuir a la formación de capital humano de alto nivel; Impulsar el desarrollo de vocaciones y capacidades científicas, tecnológicas y de innovación locales; Contribuir a la transferencia y aprovechamiento del conocimiento; y Contribuir al fortalecimiento de la infraestructura científica y tecnológica del país.

A nivel del Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF) el gasto en CTI se divide en dos grandes rubros: el ramo 38 que es asignado al Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACyT) y lo que se asigna a cada Secretaría de Estado, estando todo etiquetado para el cumplimiento del PECITI. En el recientemente publicado PEF 2018 este monto asciende a 91 mil 952 millones de pesos que se distribuye de la siguiente manera: 31 mil 664 millones para la SEP, 31 mil 91 millones para el CONACyT (el cual se detalla más adelante), 8 mil 908 millones para la SAGARPA, 6 mil 979 millones para la Secretaría de Energía, 6 mil 720 millones para la Secretaría de Salud, mil 428 millones para la Secretaría de Economía y el resto se divide entre 10 secretarías más.

Además del PECITI, existen otros rubros que suman 94 mil 642 millones para el desarrollo de CTI como son la Estrategia de transición para promover el uso de tecnologías y combustibles más limpios con un presupuesto de 28 mil 625 millones; los recursos asignado para la Adaptación y mitigación de los efectos del cambio climático con 61 mil 826 millones, el programa Especial concurrente para el desarrollo rural sustentable con 50 mil 200 millones y las Erogaciones para la igualdad entre mujeres y hombres con 4 mil 190 millones que se destinan a Becas de posgrado y Apoyos para actividades científicas, tecnológicas y de innovación. La suma de todos estos recursos asciende a 186 mil 645 millones de pesos que equivalen al 3.5 % del presupuesto nacional. 

El Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología es el órgano del gobierno federal creado para atender de manera específica las necesidades nacionales de inversión en ciencia, tecnología e innovación. Desde 1970 hasta la fecha, el CONACyT ha sido una pieza clave para el desarrollo del país ya que cuenta con la principal fuente de becas para estudios de posgrado además del único fondo de fomento a la investigación básica.

Por esta razón el presupuesto que se le asigne al CONACyT tiene profundas implicaciones en nuestra sociedad promoviendo la especialización de nuestros jóvenes talentos pero también financiando el desarrollo de tecnologías propias que permitan el despegue de México en un marco internacional muy competido y cada vez más globalizado. Para 2018 los recursos asignados al Consejo corresponden al 0.5% del total del presupuesto nacional alcanzando una séptima parte de lo asignado para las actividades nacionales enfocadas a CTI.

De los recursos asignados por la Cámara de Diputados para el CONACyT en 2018 es posible identificar la asignación de 26 mil 925 millones 900 mil pesos  Este presupuesto es prácticamente igual al del año pasado sin embargo la distribución dentro de los programas y acciones es diferente y merece un análisis más detallado. Lo primero que observamos es la división entre lo que puede distribuir el Consejo a sus programas y lo que se asigna directamente para la operación del Sistema de Centros Públicos de Investigación también conocidos como Centros CONACyT, monto que ascendió del 20.8 al 21.5% del total.

Adicionalmente, el incremento relativo a la asignación a dos programas emblemáticos, el Sistema Nacional de Investigadores y el Programa Nacional de Becas de Posgrado, que pasaron del 17 y 35%, respectivamente, del presupuesto asignado al CONACyT en 2017 al 18.5 y 37.5% para el 2018. Con estas tres previsiones, el Consejo dispondrá de 6 mil millones para el resto de sus obligaciones, mil millones menos que el año pasado y casi 9 mil millones menos que en 2015, el mejor año del sexenio.

¿Qué implicaciones tendrá esto para nosotros en Morelos? Lo primero es la mayor dificultad en mantener y ampliar la infraestructura científica pues en 2018 se asignaron únicamente 100 millones para todo el país. Desafortunadamente un solo equipo de los dañados en la UAEM por el sismo 19S requiere 20 millones para su reposición. Segundo, la inminente reducción en el Fondo SEP-CONACyT que es el único en el país que financia proyectos de investigación básica, una de las grandes fortalezas de nuestro ecosistema de innovación estatal. Finalmente, la baja significativa en el Programa de Estímulos a la Innovación con los que se fomenta la inversión de empresas de base tecnológica en investigación aplicada que obtiene mil 589 millones, la cantidad más baja del sexenio.

Esta dinámica presupuestal deberá ser analizada con cuidado por la siguiente administración y tendrán que tomar decisiones sobre temas estratégicos como es la desvinculación del Sistema de Centros Públicos de Investigación así como el rediseño de programas fundamentales como el de Becas Nacionales y el Sistema Estatal de Investigadores. Sabemos que nuestro sistema político sexenal conlleva un ciclo de inversión sin embargo el sistema nacional de ciencia, tecnología e innovación es un ente dinámico que requiere la inyección regular de recursos y que de no mantener este ritmo, provocará la pérdida de competitividad internacional de nuestro cuerpo científico y, en consecuencia, de nuestra capacidad industrial. Un lujo que no podemos darnos.

lunes, 27 de noviembre de 2017

Naturaleza de la noche



Artículo publicado originalmente por Brenda Valderrama en la columna "Reivindicando a Plutón" del Sol de Cuernavaca el día 27 de noviembre de 2017.

Una de las áreas científicas que más llama la atención de los morelenses es la astronomía. Es sabido que el uso de un telescopio junto con el conocimiento de los principios básicos que rigen al universo son unas de las mejores formas de acercar a los niños y jóvenes a la ciencia. Si a esto le sumamos que en Morelos contamos con una excelente licenciatura en física así como maestrías y doctorados en el área resulta que, además de un área rica para la divulgación de la ciencia, también ayuda a canalizar talentos hacia su profesionalización.

Como área de especialización, la astronomía presenta mucho potencial para los científicos morelenses pues además de contar con dos centros de investigación en el estado, uno de la UAEM y otro de la UNAM, donde se realizan proyectos del tema, gozamos de la cercanía con el Instituto de Astronomía de la UNAM en la Ciudad de México así como con el Gran Telescopio Milimétrico localizado en Tonanzintla, Puebla.

Como comunidad científica hemos hecho una fructífera alianza entre la Academia de Ciencias de Morelos, la Sociedad Astronómica de México y el Museo de Ciencias del Gobierno del Estado para fomentar el gusto por la astronomía y también su apropiación mediante talleres de matemáticas y física a nivel secundaria (incluyendo visitas al Gran Telescopio Milimétrico), entrenamientos de astronomía para participación en olimpiadas del conocimiento además de la publicación de diferentes libros de texto sobre el tema.

Con toda esta oferta son cada vez más los niños y jóvenes morelenses que se acercan a la astronomía como es el caso de Alexa, estudiante de bachillerato quien, gracias a su empeño y pasión por las matemáticas y la física, ganó el primer lugar en la Olimpiada Estatal de Astronomía 2015, el primer lugar en la Olimpiada Morelense de Robótica e Informática 2014, mención honorífica en el Concurso Nacional de Matemáticas Pierre Fermat 2014 Morelos y en la Olimpiada Nacional de Astronomía 2017 y actualmente es finalista en el XXI  Concurso Nacional de Matemáticas Pierre Fermat.

Con la finalidad de ampliar el gusto por la astronomía a toda la familia presentamos Naturaleza de la Noche, una actividad de turismo científico que invita a chicos y grandes a una caminata interpretativa para apreciar mejor la biodiversidad nocturna de nuestro estado así como actividades culturales que amenizarán mientras se llevan a cabo diferentes observaciones astronómicas acompañadas por expertos. La cita es el próximo domingo 3 de diciembre y la información la pueden consultar en http://naturalezadelanoche.morelos.gob.mx/

La apropiación social de la innovación, ciencia y tecnología no implica que todos seamos científicos sino que pensemos como tales, que tomemos decisiones basadas en evidencia, que seamos críticos con nosotros mismos y con los demás, que valoremos el conocimiento y que disfrutemos más y mejor del entorno sin destruirlo. No se pierdan Naturaleza de la Noche, les va a encantar.

sábado, 25 de noviembre de 2017

Por un Morelos libre de violencia





Artículo publicado originalmente por Brenda Valderrama en la columna "Reivindicando a Plutón" del Sol de Cuernavaca el día 14 de noviembre de 2017.

Con el presente texto me sumo hoy, 25 de noviembre, Día Internacional de la Eliminación de la Violencia a la Mujer, a esta importante causa.


La violencia paraliza el desarrollo de una comunidad, abate la economía, desmotiva la creatividad artística, aleja el turismo y desarticula a las comunidades. Existen muchas formas de violencia, todas deleznables, pero en esta ocasión comentaré aquella que ataca al corazón de nuestra sociedad, la violencia contra las mujeres.

A pesar de los notables avances en cuanto a los derechos de las mujeres en México, la mitad de nuestra población sigue siendo víctima de una manera más sensible y lastimosa que el resto de la sociedad ya que una mujer tiene tres veces más probabilidad que un hombre de ser agredida por un conocido cercano o por un familiar. En ocasiones, la familia y la comunidad hacen caso omiso de las señales de violencia, lo que sume a la mujer en el desamparo y la desesperación.

Desde la perspectiva institucional, contamos con la Ley General de Acceso a las Mujeres a una Vida Libre de Violencia,  de observancia obligatoria en todo el país y que exige a las instituciones de salud a denunciar cualquier evidencia de maltrato hacia las mujeres. Igualmente, el INEGI ha desarrollado el Sistema Integrado de Estadísticas sobre Violencia contra las Mujeres (SIESVIM) donde se pueden consultar datos sobre el tema a nivel de estado y país. En Morelos contamos con el Sistema Estatal de Prevención, Atención, Sanción y Erradicación de la Violencia contra las Mujeres (SEPASE). Sin embargo, los esfuerzos institucionales se diluyen cuando la sociedad acepta conductas que van minando de manera sistemática el derecho de las mujeres a vivir en ambientes libres de violencia.

Entre estas conductas se encuentran: sacar a las niñas de la escuela porque de todas formas se van a casar; encargar a las mujeres con la suegra o la cuñada cuando la pareja se aleja del hogar conyugal; negar a las mujeres atención médica durante el embarazo; negar a las mujeres su autoridad como jefas de familia frente a sus propios hijos; que las mujeres no dispongan de suficiente dinero para satisfacer sus gastos personales; no llamar a las mujeres por su nombre sino con diminutivos denigrantes en lugares de trabajo; negarle a una mujer una oportunidad laboral porque es madre; no empoderar a una mujer para que denuncie hostilidad de familiares o compañeros de trabajo; asumir que porque una mujer no quiera tener hijos está equivocada; usar lenguaje sexista que lleve a expresarse de las mujeres como débiles, frágiles o sin carácter; hacer bromas sexistas enfrente de una mujer; negarle a una persona oportunidades para acceder a puestos de trabajo o de liderazgo social solo por ser mujer.

La violencia hacia las mujeres no hace distingo entre urbano y rural ni entre niveles socioeconómicos. Es un lastre para un desarrollo equilibrado y lastima a las siguientes generaciones. Erradicando la violencia hacia las mujeres habremos dado un gran paso hacia la eliminación efectiva de todas las formas de violencia en Morelos. Los invito a reflexionar sobre el tema y a comenzar el cambio con una sonrisa.

Información adicional

Portal de la Organización de las Naciones Unidas sobre la eliminación de la violencia hacia las mujeres
http://www.un.org/es/events/endviolenceday/

Sistema Integrado de Estadísticas sobre Violencia contra las Mujeres (SIESVIM)

El estado del arte de la violencia familiar en México. Espinosa-Torres et al.

Sistema Estatal de Prevención, Atención, Sanción y Erradicación de la Violencia contra las Mujeres en Morelos (SEPASE)


domingo, 12 de noviembre de 2017

Beneficios del horario de verano






Artículo publicado originalmente por Brenda Valderrama en la columna "Reivindicando a Plutón" del Sol de Cuernavaca el día 7 de noviembre de 2017.

Como consecuencia natural de la traslación de nuestro planeta la duración de los días y las noches varía durante el año y mientras más lejos del ecuador se encuentre una población más profunda esta diferencia. Para México, la diferencia entre el día más largo y el más corto en el año es de 3 horas con 40 minutos. Es por eso que en verano los días son más largos y en invierno más cortos. Eso lo sabemos todos pero con la finalidad de aprovechar mejor esta característica en cuanto al consumo global de energía es que desde 1996 se implantó en nuestro país el horario de verano, siendo México uno de los 86 países del mundo en aplicarlo.

Este año el horario de verano comenzó el primer domingo de abril y concluyó el último domingo de octubre en prácticamente todo el territorio con tres excepciones. Por un lado, 33 municipios de la zona fronteriza con Estados Unidos donde continúa hasta el primer domingo de noviembre y, por otro lado, los estados de Quintana Roo y Sonora, donde no se aplica en ningún momento. La razón para lo primero es la necesidad de ajustar el horario con Estados Unidos en la frontera por razones comerciales mientras que  por la temperatura extrema de verano en el desierto, los sonorenses se benefician de una hora menos de sol durante su jornada laboral. Finalmente  Quintana Roo, por ser el estado más al oriente de nuestro país, tiene otro uso horario.

Mucho se ha discutido del poco beneficio que acompaña este cambio de horario al consumidor doméstico y quizá sea cierto ya que la diferencia en el recibo es alrededor del 10%. Sin embargo es fundamental aclarar que el 98% de los usuarios domésticos recibimos un subsidio que va del 38 al 58% del costo del servicio en la tarifa básica por un monto total de 43 mil millones de pesos. La reducción del costo de producción de electricidad por el horario de verano le impacta también a la CFE en un 10%, que multiplicado por los 36 millones de clientes domésticos alcanzó la cantidad de mil 332 millones de pesos para este año.

Pero los resultados no son solo en ahorro de dinero ya que también se redujeron las emisiones de gases efecto invernadero en 408 mil toneladas, mejorando las condiciones climáticas, además que tener una hora más de sol beneficia la economía local y también el ambiente familiar por gozar de más tiempo al aire libre por las tardes. Hacer lo mismo pero con menos energía es una meta global. Ser eficientes no solo mejora la economía sino que ayuda a preservar el planeta. Aprender qué estamos haciendo como sociedad nos ayuda a visualizar lo que podemos colaborar desde nuestra casa o negocio. Para reforzar este necesario cambio de cultura se realizará el foro Alternativas Verdes el próximo 21 de noviembre en el Centro de Convenciones de Morelos en Xochitepec con el tema Eficiencia Energética siendo el Reino Unido el país invitado. No se lo pierdan. Registro y programa en el portal http://alternativasverdes.mx.


Para mayor información sobre este tema los invito a leer los artículos “Una temporada especial” y “Electricidad como negocio ciudadano” 

lunes, 23 de octubre de 2017

El recuento de los daños


Artículo publicado originalmente por Brenda Valderrama en la columna "Reivindicando a Plutón" del Sol de Cuernavaca el día 23 de octubre de 2017.

Me había propuesto ya no escribir sobre el temblor pues la reconstrucción no solo debe ser sobre lo material sino también sobre nuestras conciencias buscando la paz que de momento perdimos, sin embargo, me pareció importante compartir el costo que impondrá a nuestra economía la ocurrencia del sismo 19S. Comienzo diciendo que para el 19 de octubre, un mes después del sismo, se ha concluido el censo de viviendas dañadas contabilizando 22 mil, de las cuales 6 mil 219 presentan daños severos que ameritan demolición parcial o total. Igualmente se identificaron 5 hospitales y 195 centros de salud dañados así como 23 caminos y carreteras que requerirán reparación. En cuanto a infraestructura educativa, el 85% de las escuelas del estado presentan daños y 30 de ellas tendrán que ser totalmente reconstruidas. Esto, además del daño a nuestro patrimonio cultural conformado por conventos, haciendas e iglesias históricas.

El costo de la reconstrucción alcanza la cifra de 5 mil 700 millones de pesos los cuales se distribuyen de la siguiente manera: 51% corresponde a escuelas, 29% a vivienda, 8% a edificios públicos, 4% a carreteras, 2% a patrimonio cultural, 1% a infraestructura hidráulica, 1% a salud, 0.8% a mobiliario y servicios urbanos y 0.4% a infraestructura deportiva. Parte de estos recursos provendrán del Gobierno Federal, a través del Fondo de Emergencias FONDEN, que aportará 2 mil 700 millones. El resto del dinero tendrá que extraerse del presupuesto estatal y para lograrlo se decretó una revisión exhaustiva del programa de inversión con la finalidad de redirigir los recursos a esta urgente e importante labor. Igualmente los municipios han sido convocados a realizar una revisión similar con la finalidad de sumar esfuerzos y aportar de manera concurrente junto con el estado para la reconstrucción.

En cuanto a la economía, sabemos que 4 mil 800 unidades económicas en el estado, equivalente al 4.7% del total, sufrieron algún daño y será necesario tomar medidas emergentes para su pronta y total recuperación, la cual pasa de manera inevitable a través de la reactivación del turismo, el principal motor de nuestra economía. Sostener la actividad económica es una razón más para acelerar la reconstrucción y recuperar nuestro liderazgo en la atracción de visitantes y de inversiones.

En cuanto a infraestructura científica, los mayores daños reportados se localizaron en el Instituto Tecnológico de Zacatepec, en el Instituto de Biotecnología de la UNAM y en el Centro de Investigaciones Químicas de la UAEM quienes tuvieron afectaciones en infraestructura y equipamiento. El resto de la planta de investigación ha retomado ya sus actividades aunque estaremos pendientes de cualquier necesidad que surja posteriormente.

Nos queda, sin duda, una labor de reconstrucción solo comparable a la que se realizó hace un siglo al finalizar la Revolución Mexicana. La diferencia fundamental es que ahora los morelenses estamos unidos para recuperar lo antes posible el esplendor de la Primavera de México.

No quiero finalizar sin mencionar a cuatro mujeres extraordinarias quienes junto con el Gobernador y el Secretario General de Gobierno fueron los pilares durante los momentos más difíciles de la crisis, ejemplo de compromiso y dedicación. Ellas son Patricia Mora, Patricia Izquierdo, Beatriz Ramírez y Blanca Almazo, titulares de las Secretarías de Salud, Obras Públicas, Educación y Desarrollo Social. Mi reconocimiento a ellas y al resto del gabinete ampliado.

lunes, 16 de octubre de 2017

El valor de la tecnología durante la emergencia


Artículo publicado originalmente por Brenda Valderrama en la columna "Reivindicando a Plutón" del Sol de Cuernavaca el día 16 de octubre de 2017.

La experiencia que nos ha dejado el sismo del pasado 19 de septiembre es abrumadora. Por un lado nos sentimos frágiles, vulnerables y confundidos pero por otro lado aprendimos. Aprendimos a cómo reaccionar ante una emergencia tanto en lo individual como en lo colectivo y también como gobiernos. Nos dimos cuenta que los simulacros no son para tomarse a la ligera, que el ejercicio de saber hacia dónde dirigirnos en una emergencia puede ser la diferencia entre sobrevivir o no, también que hay que mantener la calma y que hay que ser generosos pues siempre puede haber alguien que necesite nuestra ayuda en ese momento.

Pero no solamente el lado humano es importante, también lo es conocer el papel preponderante que adquiere la tecnología durante una emergencia. En primer lugar la capacidad de alertar ante la ocurrencia de un sismo. Nuestro país cuenta actualmente con una Red Sismológica de Banda Ancha compuesta por 61 estaciones. Configurada para monitorear la sismicidad en las regiones de mayor potencial sísmico, las estaciones se localizan, en su mayoría, a lo largo de las costas del Océano Pacífico y de Veracruz, así como en el eje neovolcánico. En Morelos contamos con una de estas estaciones instalada en las cercanías de Cuautla.

La página del Servicio Sismológico Nacional nos detalla que cada una de estas estaciones está equipada con los siguientes instrumentos: Un Sismómetro que registra ondas sísmicas de diferentes frecuencias y magnitudes, desde sismos locales pequeños hasta sismos lejanos, sin problemas de saturación. Un acelerómetro que registra las aceleraciones del suelo dentro de un amplio espectro de frecuencias sin saturación de la señal para sismos grandes locales y regionales. Estas características de los sensores, permiten estimar con gran precisión la magnitud de sismos grandes que puedan ocurrir en el territorio nacional. Un registrador con digitizador de 24 bits que permite el almacenamiento de los datos para su posterior análisis.

Todos estos sensores están conectados a una red de estaciones de monitoreo a lo largo y ancho del país. En Morelos la estación de monitoreo es la Coordinación Estatal de Protección Civil por ser la instancia responsable de la primera respuesta ante la emergencia. En algunas localidades se cuenta con un sistema de alarma sísmica público que consiste en una colección de bocinas localizadas en sitios estratégicos que están conectadas al sistema de monitoreo y que emiten un sonido de alerta en el momento de la ocurrencia del sismo. También existen aplicaciones para celulares y para computadoras que permiten conectarse en tiempo real al sistema de monitoreo y que emiten una alarma individual.

La existencia de esta red es fundamental para la prevención de desgracias personales y tiene su mayor utilidad mientras más lejano es el sismo. Por ejemplo, si el movimiento ocurre en la costa de Guerrero tomando en cuenta un promedio de velocidad de las ondas sísmicas entre 3.5 y 4.0 Km/segundo, tardarán en llegar a Morelos entre 60 y 70 segundos. Por nuestra cercanía con la costa, la alarma nos avisará con 40 segundos de anticipación, muy útiles para comenzar una evacuación ordenada. 

Es importante puntualizar que en el caso particular del sismo del 19 de septiembre, por el hecho mismo de que el epicentro fue dentro de nuestro territorio, la velocidad con la que se transmitió la alerta fue prácticamente la misma que la de las ondas sísmicas para Morelos y también para la Ciudad de México. Pero esto es la excepción, por lo general la tecnología financiada por el gobierno no solo es útil para el registro de información que permite el mejor entendimiento de los fenómenos sísmicos sino que realmente salva vidas al regalar valiosos segundos a la respuesta personal e institucional ante la emergencia.

Información adicional

Reporte del Sistema de la Red Acelerográfica de la Ciudad de México

http://www.cires.org.mx/racm_historico_reporte_particular_es.php?fecha_aviso=2017-09-19&hora_aviso=18:14:40&registros_aviso=61&fecha_sismo=2017-09-19&hora_sismo=18:14:40&latitud_sismo=18.40&longitud_sismo=-98.72&profundidad_sismo=57.00&magnitud_sismo=7.1

Registros del Sistema de la Red Acelerográfica de la Ciudad de México donde se pueden comparar las características de los sismos del 7 y del 19 de septiembre de 2017.

http://www.cires.org.mx/registro_busquedas_sismo_resultado_es.php


domingo, 8 de octubre de 2017

Recuento de un sismo


Artículos publicados originalmente por Brenda Valderrama en la columna "Reivindicando a Plutón" del Sol de Cuernavaca los días 25 de septiembre, 2 y 9 de octubre de 2017.

I. Un sismo extraordinario

Los medios de comunicación han estado saturados con noticias sobre el sismo del pasado 19 de septiembre. Han corrido ríos de tinta sobre la extraordinaria coincidencia de que ocurriera justamente 32 años y seis horas después del de 1985. También ha causado zozobra la posibilidad de que estuviera asociado a un fenómeno volcánico o simplemente porque nunca, por lo menos en lo que tenemos registro, se había presentado un sismo con epicentro en Morelos. Hoy quisiera tocar el tema pero dejando fuera lo que ha representado para un pueblo que no estaba preparado ni técnica ni socialmente para esta contingencia y que trata de hacer lo mejor que puede con lo que tiene.

México está asentado dentro de una zona de inestabilidad geológica compuesta por cinco diferentes placas, todas ellas en movimiento, a diferente velocidad y en diferente dirección. La más conocida sin duda es la Placa de Cocos que se localiza bajo el océano pacífico y con límites cerca del litoral mexicano desde Chiapas hasta Colima y que colinda con la Placa de Norteamérica sobre la que se asienta prácticamente todo nuestro país con la excepción de la península de Baja California. La Placa de Cocos se sumerge (técnicamente se dice subduce) por debajo de la Placa de Norteamérica a una velocidad de 6 centímetros por año. Regularmente los sismos que sufrimos en Morelos provienen de la colisión entre estas dos placas y por eso su epicentro o lugar de origen es la costa tal como ocurrió con el del 19 de septiembre pero de 1985.

Ahora, los de septiembre de este año no fueron así. El del día 7 tuvo su epicentro en la costa frente a Chiapas pero su profundidad de 70 km fue significativamente mayor que la del 1985 a solo 17.5 km. Bastó este dato para que los expertos entendieran que no se trataba de una colisión normal entre las placas sino que era otra cosa, algo que no había ocurrido en muchos años en esta zona, una fractura interna de la Placa de Cocos. A diferencia de las colisiones que van acumulando y liberando energía proveniente de la fricción de manera gradual, la fractura profunda libera una cantidad de energía acumulada mucho mayor por lo que el sismo es significativamente más fuerte. Aquí vale la pena mencionar que la escala de Richter con la que se estima la energía liberada por un sismo es logarítmica, lo que significa que la diferencia entre un sismo nivel 7 (como el de 1985) y uno nivel 8 (como el del 7 de septiembre) no es una unidad de diferencia sino que es 32 veces mayor.

El sismo del 19 de septiembre fue todavía más sorprendente, no solo tuvo su epicentro a 50 kilómetros de profundidad sino que se localizó a la mitad de la Placa de Norte América, justo debajo de Axochiapan. Estas dos características indican que el origen del sismo fue la fractura interna de la placa pero sin causa aparente ya que no es un sitio de colisión y a que, a diferencia de la de Cocos, no se está subduciendo sino que flota sobre la corteza terrestre.

Más de un geólogo ha tenido pesadillas con estos datos. Si además le sumamos que un día después del sismo en Morelos la pequeña isla de Vanuatu en el Pacífico Sur sufrió un sismo con epicentro a 200 km de profundidad lo que indica, una vez más, una fractura interna de la Placa, en esta ocasión la del Pacífico. La ocurrencia de tres sismos fuertes es un mes es poco probable pero posible pero que ocurran por fractura interna de tres diferentes placas es algo que nunca se había registrado. Estos fenómenos darán mucho material de estudio a los geólogos y ellos, a cambio, nos darán herramientas para poder estar mejor prevenidos cuando esto vuelva a ocurrir.

Mientras tanto, me corresponde atender a la población afectada en el municipio de Huitzilac junto con los colaboradores del Gobierno de Morelos adscritos a la Secretaría de Innovación, Ciencia y Tecnología. No tengo duda que nunca habrá demasiada ayuda pero será todavía más importante su colaboración en un par de semanas que el impacto emocional se diluya con las actividades de rutina. Ante la fuerza de la naturaleza no nos queda más que afrontar la situación con dignidad, civilidad y generosidad.

II. Los saldos del sismo


El sismo ocurrido a las 13:14 horas del 19 de septiembre de 2017 cambió para siempre la faz de Morelos. Monumentos históricos como el Jardín Borda o el Palacio de Cortés resultaron dañados, al igual que numerosos edificios públicos donde no solo la edificación se perdió sino también la documentación que albergaba en sus archivos en perjuicio de miles de ciudadanos. Pueblos mágicos como Tlayacapan verán seriamente comprometida su subsistencia por la baja en el turismo en general pero el sismo alcanzó también el turismo de bodas y el cultural al dañarse al menos 13 de nuestras ex-haciendas y prácticamente la totalidad de la ruta de los conventos.

La demolición del emblemático chacuaco del ingenio Emiliano Zapata en Zacatepec, aunque no afecta la producción de azúcar, sí provocó la muerte de dos trabajadores hiriendo a varios más durante su derrumbe. Qué decir de la cicatriz que dejó en Jojutla, donde prácticamente devastó el centro de la ciudad colapsando la actividad económica de la región. Hospitales, clínicas y centros de salud han tenido que adaptarse a la pérdida de espacios de atención e improvisar consultas y atención a enfermos en patios y carpas.

Lamentando profundamente la pérdida de cada una de las 74 vidas segadas por el sismo, en estos momentos más de 15 mil familias ven amenazada su subsistencia ante la destrucción parcial o total de sus viviendas a todo lo largo y ancho del estado estando muchas de ellas ya fuera de sus hogares por el alto riesgo que implica un derrumbe. Las labores de demolición se encuentran suspendidas hasta no generar un registro puntual de cada vivienda que les permita el acceso al fondo de reconstrucción al que tienen derecho como parte de la declaratoria de emergencia emitida el pasado 27 de septiembre. Lo mismo ocurre con más de 150 iglesias, la mayoría católicas y además muchas de ellas patrimonio histórico de la humanidad, dejando a miles de morelenses profundamente afligidos al perder sus lugares de culto.

Aunque de momento no existe desabasto gracias a la generosidad de miles de mexicanos que se volcaron a la distribución de despensas, si se comienza a detectar una reducción de la actividad económica la cual deberá de contar con los mecanismos y recursos necesarios para su reactivación. De manera muy positiva reconocemos que en Morelos ninguna escuela sufrió derrumbe durante el sismo gracias a la revisión cuidadosa de los planteles después del sismo del 7 de septiembre. Sin embargo la falta de clases en prácticamente todo el territorio estatal comienza a pesarle por igual a padres y a pequeños quienes, además, corren el riesgo de ver afectado su proceso de aprendizaje por el retraso en el calendario escolar.


Pero todo esto está siendo atendido y en muy pocos días comenzarán las labores de reconstrucción buscando que sean lo más rápidas y eficaces posibles. Sin embargo, Morelos enfrenta otra pérdida, intangible pero no por eso menos valiosa, la de la confianza. Acostumbrados a vivir en zona sísmica nos acostumbramos a ver pasar los temblores que se originan en las costas del pacífico pero nunca nos preparamos, ni física ni emocionalmente, para lo que nos sucedió el 19 de septiembre. Cualquier vibración de los edificios nos produce sobresalto, algunas personas mayores sufren ataques de ansiedad, pero de manera muy lamentable se comienza a percibir un estado de depresión generalizado el cual, dicen los expertos, se profundiza dos semanas después de una experiencia traumática. Esta depresión es normal y todos somos vulnerables, jóvenes y adultos, hombres y mujeres, y no debemos tomarlo a la ligera. Los invito a acercarnos a nuestros seres queridos, a escucharnos mutuamente, a compartir lo que sentimos y si detectamos a alguna persona que requiera atención médica especializada, el sector salud está preparado para atendernos. No dejemos que el saldo del sismo aumente dañando lo más valioso que tenemos, nosotros mismos.

III. El día que se cayeron las iglesias

Uno de los saldos más sobresalientes del sismo del pasado 19 de septiembre fue la destrucción, parcial o total, de 185 iglesias en Morelos. El impacto es muy amplio, pues afecta a la feligresía al perder sus espacios de culto religioso, al patrimonio cultural del estado pues la mayoría de estos edificios coloniales eran un testimonio de la historia de nuestros pueblos y finalmente en lo urbano ya que las iglesias fueron el punto de referencia desde donde se diseñaron los asentamientos contemporáneos.

Revisando con detalle encontramos que las iglesias, independientemente de su tamaño, presentaron dos tipos de daños graves: por un lado campanarios y por otro, arcos y cúpulas. El daño en los campanarios puede explicarse por la altura de las torres sumado al peso extra que le imponen las colosales campanas que albergan. La recuperación de estas piezas será delicada pero posible en cuanto que son construcciones adicionales al cuerpo principal de las iglesias. El caso de los arcos y cúpulas es diferente, pues es precisamente sobre estos elementos sobre los que se apoya la estructura del edificio y no solo en iglesias sino también en otros edificios coloniales. Pero ¿Por qué se cayeron los arcos y las cúpulas en este sismo y no en los muchos que han ocurrido en los últimos cientos de años, algunos inclusive más fuertes? ¿Y por qué se cayeron las cúpulas y no las paredes? Y la respuesta me la sugirió mi hermano Jorge, quien es arquitecto: es por su forma muy particular de construcción.

Nuestras iglesias, al ser católicas, utilizaron como diseño básico el de la arquitectura romana que permite la edificación de construcciones de gran altura con espacios libres de muros y buena iluminación gracias al uso sistemático del arco de medio punto.  Un arco de medio punto se basa en la sobreposición de piedras labradas llamadas dovelas para cerrar el espacio entre dos columnas. Las dovelas se colocan una sobre otra en seco, es decir, sin adición de cemento o mortero y en el punto medio donde se unen los dos segmentos de medio arco se coloca una piedra central llamada clave. El secreto del arco de medio punto es que la carga de las dovelas (y de cualquier otra estructura que se coloque encima de ellas) se distribuye homogéneamente hacia las dos columnas de soporte. Una serie de arcos soportados por sendas columnas basta para sostener una catedral.

Por otro lado, las cúpulas se construyen utilizando otra técnica romana llamada bóveda semihesférica. El principio básico de las bóvedas es equivalente al del arco de medio punto y que se basa en la sobreposición en seco de hiladas de piedras labradas o ladrillos (también llamadas dovelas) cerrando el espacio entre cuatro o más columnas solo que, podríamos decir, en tercera dimensión. El remate de las cúpulas es una piedra clave al igual que en los arcos aunque para generar iluminación natural se utiliza también un óculo cenital en forma de anillo que distribuye las cargas. Las cúpulas no son elementos de sostén de la estructura sino de diseño y solamente soportan su propio peso.

La razón para la destrucción de las iglesias tiene que ver con las características muy particulares del sismo en particular su fuerza y dirección. Como se explicó en el párrafo anterior, tanto los arcos de medio punto como las cúpulas están construidos en seco y lo único que los sostiene es el peso de las piezas. El peso de un objeto es proporcional a la masa del mismo y a la fuerza de la gravedad de nuestro planeta con la cual es atraído. La única explicación razonable para lo que sucedió es suponer que durante el sismo y como consecuencia de que el epicentro se encontraba directamente debajo de Morelos, nuestros edificios sufrieron un golpe seco, perpendicular a la superficie de la tierra y con una fuerza, al menos, igual a la de la gravedad. Como si un puño gigantesco las golpeara desde abajo haciendo volar las piedras claves y las dovelas pero sin tocar las paredes. Esta explicación también aplica para lo que observamos en algunas viviendas donde la loza se desprendió de los  muros en una sola pieza sin dañarlos o en otras construcciones donde los arcos se partieron justo a la mitad.

Por supuesto que entender lo que pasó no disminuye el daño pero nos da certidumbre sobre el fenómeno físico de origen y permite tomar mejores decisiones durante la fase de reconstrucción que sin duda será larga y requerirá de la colaboración de toda la comunidad. 



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